¿Qué es el tratamiento autoclave de la madera?

Normalmente la madera se protege con algún producto para que no se deteriore por su naturaleza de materia muerta de un ser vivo, por factores como el tiempo, la acción de los hongos e insectos xilófagos, la humedad, los rayos ultravioleta, etc.

A cubierto, la madera sobrevive largo tiempo con una simple protección de barniz o pintura específica para su uso, si no hay termitas o carcoma. Es diferente el caso de la intemperie, donde se necesita una protección más intensa para resistir las inclemencias del tiempo, hongos, insectos y descomposición.

Se clasifica en cinco tipos de riesgo de menor a mayor:

  • Clase I: Madera resguardada y protegida de la intemperie y no expuesta a la humedad. Como ejemplo; muebles de interior, suelos y vigas de vivienda.
  • Clase II: Madera resguardada y protegida de la intemperie que ocasionalmente sufre una elevada humedad, como pueden ser cocinas y baños.
  • Clase III: Madera situada en el exterior sin contacto con la humedad de la tierra, expuesta a los agentes atmosféricos y humidificación frecuente. Ejemplo; balconadas, carpintería exterior, muebles de jardín y elementos de decoración exterior.
  • Clase IV: Madera en contacto con la tierra o agua dulce, expuesta a humedad permanente. Pueden ser jardineras, tarimas exteriores, cimentación, postes clavados en tierra, etc
  • Clase V: Madera permantentemente expuesta al agua salada, objetos de barcos, muelles y pasarelas sumergidas, etc.

Uno de los tratamientos más eficaces para clases de protección III y IV es el tratamiento autoclave. Consiste en introducir la madera en un autoclave cerrado herméticamente, donde primero se hace el vacío para eliminar el aire, el agua y las resinas de las células que forman la albura. La madera debe estar seca, a una humedad inferior al 25%. Seguidamente se introduce en el poro abierto los vapores a alta presión de los diferentes productos químicos que protegerán la madera.

Éstos productos penetraran en más o menos profundidad dependiendo del grosor de la madera. Por lo tanto, es posible que en vigas o tablones gruesos el tratamiento no llegue al centro, y al cortar transversalmente el núcleo quede expuesto a la intemperie sin protección. Por lo que es recomendable darle una mano del mismo producto químico, o bien, tratar en autoclave después de cortar las piezas.

En especies como el abeto admite una protección máxima de clase III, y en pino una clase IV.

Deben utilizarse herrajes de acero inoxidable para evitar que la corrosión cree puntos de inicio para el ataque a la madera.

En el tratamiento autoclave la madera resulta de un color verdoso (también incoloro en clases de riesgo inferiores). Hay la posibilidad de darle un acabado en barniz decorativo con color para darle un aspecto más natural.

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